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 TERTULIA NUESTRO MUNDO - NM56 ¿CÓMO ENCAUZAR LA ACCIÓN DE LOS POLÍTICOS? PARTE I/II

Categoría: El hombre y su tiempo
Fecha: 13/11/2019

 

¿Cómo encauzar la acción de los POLÍTICOS?de Fernando OrtIz.

La acción de los políticos tiene como finalidad última la de obtener votos en las distintas votaciones (¿puede que haya alguna excepción?).Para ello utilizan diversas tácticas, todas ellas encaminadas a crear un estado de opinión favorable hacia ellos. Hacen declaraciones, emiten mensajes y toman decisiones políticas (más si están en el poder) con la intención inmediata de conseguir que los medios de comunicación les favorezcan, animar y movilizar a sus partidarios, atacar a los adversarios y defenderse de las acusaciones de éstos, y lanzar iniciativas que impulsen estas tácticas (1). Otra finalidad más perversa (puede haber más excepciones), pero me temo que natural en los que alcanzan poder, es la de acumular más poder, poniendo incluso en peligro la división de poderes, base del estado de derecho.

El lector habrá notado que no incluyo una sola acción que intente mejorar la situación de los ciudadanos, que para eso les pagamos y para eso dicen que se presentan. Las hay, pero solo las que coincidan con lo señalado en el párrafo anterior.

Por tanto, lo que podemos hacer es intentar evitar o corregir todo lo que hagan con las intenciones del primer párrafo que consideremos desfavorable para los ciudadanos, e impulsar lo que consideremos conveniente. Para ello hay que primero informarse (acción interna) y después actuar (acción externa).

Informarse no es fácil, porque excepto lo poco que podemos ver directamente, alguna actuación municipal, el resto nos llega a través de comentarios de personas de nuestro entorno o, muy principalmente, de los medios de comunicación. Me refiero a información sobre los hechos actuales, y no a la formación básica: histórica o filosófica, técnica, económica, etc. que se puede obtener de fuentes fiables esforzándose un poco y desconfiando mucho. Sobre la actualidad, los cuatro medios de comunicación tienen inconvenientes, a veces graves:

·         La tradicional prensa impresa es partidista, como siempre ha sido, y necesitamos leer al menos dos periódicos de signos opuestos para hacernos una idea.

·         La televisión es peor, porque maneja imágenes, aún más fácil de manipular que la letra impresa; actualmente es difícil ver dos emisoras españolas de signo opuesto, pues vivimos en un cuasi monopolio en la información televisiva.

·         La radio está un poco mejor, pues se pueden oír emisoras de signo político opuesto en casi toda España. La información radiofónica tiene la ventaja de la inmediatez, pero frecuentemente es superficial.

·         La información por Internet procede de presentaciones informatizadas de periódicos de papel o deperiódicosinformáticos. Leamos al menos dos opuestos, con la ventaja de que hay más pluralidad. Omito otro tipo de informaciones que se mueven en las redes porque no suelen ser información.

En este entorno, y con este, escaso bagaje, doy mi opinión sobre lo que podemos hacer:

Ante el panorama informativo, lo que personalmente intento hacer, y es importante, es informarme siguiendo los hechos, no los discursos (los políticos ni mienten ni dicen la verdad, dicen siempre lo que consideran que les conviene decir).

En primer lugar, vigilar y rechazar el lenguaje político-periodístico. Ambos lo utilizan, activa o pasivamente, y se trata de un arma muy potente. Un ejemplo: Prat de la Riba, en los primeros años del XIX escribe que se debe llamar Estado a la Administración Central del Estado y directamente al Gobierno Central. Como sabemos, el Gobierno Central, los autonómicos, los municipales, la judicatura, los parlamentos …. y la policía municipal son Estado, pero si acabamos llamando Estado al gobierno central, como ya sucede (“hay un conflicto entre el Estado y la Comunidad Autónoma de Madrid”), España deja de ser una nación y pasa a ser un Estado formado por entidades indefinidas que los nacionalistas denominan naciones. Otro: kale borroka (“lucha callejera”) es el terrorismo callejero, pero hemos sustituido terrorismo por borroka, menos definitorio, y acaban siendo “los chicos de la gasolina”, finalmente, gamberros…Llamar a las cosas por su nombre es laborioso, pues nos bombardean con ese pseudolenguaje, pero me parece, más que importante, fundamental, pues no es un fenómeno casual.

Después, no callarnos nunca si oímos o vemos en los medios sociales o en otros medios o situaciones algo que sabemos es falso, manipulado o que nos parece socialmente perjudicial. Por supuesto nosotros no siempre tendremos razón, y muchas personas opinarán de forma distinta a la nuestra, afortunadamente, pero sí me parece importante dejar constancia de nuestra opinión, precisamente para que haya opiniones diversas y no solo las que intentan imponernos los partidos políticos. La uniformidad en la opinión lleva a las dictaduras, y camino llevamos por lo “políticamente correcto”. Más complicado, pero del mismo valor, es no dejar pasar silencios sobre asuntos que nos parezca deben conocerse.

Tras estas acciones que podemos llamar defensivas, pasemos a las ofensivas.

La primera y elemental es votar, siempre, aunque sea en blanco. Con la abstención entregamos nuestro voto a otro votante más activo, básicamente los más motivados por las estructuras partidistas.

A continuación, y todavía sin implicarnos demasiado, ayudar económicamente a organizaciones ciudadanas cuyas iniciativas vayan en el sentido que nos parezca correcto, y revisar continuamente estas decisiones.

Y lo más difícil, implicarnos con nuestro tiempo, trabajo e iniciativa en estas organizaciones. En España esto es muy trabajoso, dada la desorganización de nuestra ciudadanía, pero buscando se pueden encontrar. Si buscamos la perfección, podemos crear nosotros mismos una organización de este tipo, si tenemos un círculo de amigos o conocidos a los que podamos involucrar. Fundarla no es demasiado complicado, pero realizar actividades que le den vida propia y continuidad es difícil.

Finalmente, asistir a manifestaciones o concentraciones favorables a nuestras opiniones. En mi opinión, solo en ocasiones muy claras ante asuntos o situaciones graves, pues estas actividades son fácilmente manejables y casi siempre manejadas.

Con todas estas actividades, defensivas y ofensivas (pasivas y activas, si parece lenguaje demasiado combativo), solo, y no es poco, intentamos dar señales y modificar el estado de opinión.

El siguiente nivel sería participar en actividades de los partidos políticos, dentro de los cuales podemos hacer todo lo descrito más arriba, aunque con la limitación de que, si escogemos un partido, o aceptamos algunas opiniones o acciones que no nos gusten para que el partido como organización pueda seguir existiendo, o saltamos de partido a partido buscando uno que siempre coincida con los mínimos que nos hayamos fijado, misión en mi opinión imposible.

Y que nos sea leve. Aunque la política es importante casi nunca es la parte esencial de nuestra vida.

(1)  Además, tienen que actuar para mejorar o conservar su situación jerárquica dentro de sus partidos.

 

EL CONTROL DE LOS POLITICOS. Carlos Paris

            Antes de nada, debo pedir disculpas por haber cambiado, en esta colaboración, la designación de la tertulia, pasando de “Como encauzar a los políticos” a “El control de los políticos”. Ello se debe a que “encauzar” tiene el sentido de dirigir y nada más lejos del alcance de los ciudadanos que el poder dirigir a los políticos. Nos podremos dar por muy satisfechos si conseguimos controlarlos mínimamente.

La democracia es, sin duda, el mejor sistema político, pero adolece de un grave problema: es muy frágil. Sin una actuación correcta por parte de la acción política la democracia va muriendo lenta pero inexorablemente. No hay más que mirar a nuestro alrededor, tanto nacional como internacional, para comprobarlo. De ahí la importancia del tema que nos ocupa.

La acción política puede llevarse a cabo con eficacia o sin ella, de forma lícita o ilícitamente. La mayor o menor eficacia de una acción de gobierno está directamente relacionada con el grado de cumplimiento de los objetivos marcados por ese partido en cuestión en la campaña electoral que le llevó al poder y, en general, con el acierto en la toma de decisiones en los temas relacionados con el bienestar de los ciudadanos y la fortaleza del país.

La falta de licitud de la acción política suele deberse a dos fenómenos: la Transgresión y la Corrupción. El concepto de transgresión, por parte de un gobierno, abarca diversos aspectos: el extralimitarse en los poderes que realmente se tienen asignados, la injerencia en áreas que no les corresponden (parlamento, sistema judicial, medios de comunicación, etc.), la consideración de la mayoría parlamentaria como un valor superior fuera de toda posible crítica por la sociedad. Así mismo constituye una transgresión el uso de la mentira, que ataca directamente a la esencia de la democracia y a la que, desgraciadamente, tan poca atención se le presta en las culturas latinas.

Por su parte, la corrupción consiste en la obtención de ventajas ilícitas por parte de los políticos, para sí mimos o para sus asociados, mediante un uso sesgado de la acción política que proporciona beneficios indebidos s terceros.

Por todo lo anterior, las democracias modernas tienden, en mayor o menor medida, a establecer un complejo sistema de control de los cargos públicos.

Los Medios de Control

Pueden distinguirse dos tipos de controles:  los que pueden realizan directamente los ciudadanos y los derivados de personas o instituciones pertenecientes al mismo Estado.

Entre los primeros se encuentran los siguientes:

.  La Sociedad Civil

 El déficit español en este aspecto es realmente pavoroso. Todo esfuerzo que se haga en revertir esta situación, será fundamental para que los ciudadanos tengan voz e influencia en la sociedad y puedan forzar a los políticos a llevar a cabo un mejor desempeño en su labor.

.  Las Listas Abiertas.

 Este sistema electoral permite la interpelación directa de los ciudadanos a los políticos a los que han elegido, en base al compromiso mutuo establecido durante los contactos previos a las elecciones. Los gobiernos que en España han detentado el poder no han tenido a bien proceder a su implantación.

. El Voto

Mediante el proceso electoral, se puede premiar o castigar la acción política de un partido. Este medio de control, si bien parece muy directo y resolutivo, tiene el grave inconveniente de actuar a posteriori, cuando muchos desmanes ya no son reversibles.   Es, más bien, otra carta en blanco de cara al futuro. Conviene añadir que, si deseamos que los políticos actúen en bien del país y sus ciudadanos, debemos los ciudadanos empezar por hacer lo mismo. Votar por el partido que, en cada situación, se incline más por el bien común y dejar a un lado los egoísmos particulares.

.  Los Medios de Comunicación

                Cada medio de comunicación responde, en su mensaje, a distintas ideologías, intereses económicos, etc. Un ciudadano puede expresar, ocasionalmente, su opinión a través de un medio afín con ella, pero no puede considerarse que los medios de comunicación constituyan realmente un medio al alcance de los ciudadanos para controlar a los políticos.

Entre los controles relativos al Estado cabe destacar:

. La exigencia de formación

            Carece de todo sentido que para ocupar plaza de barrendero municipal haya que superar unas determinadas pruebas y para ser presidente del país no se exija un mínimo de formación. No obstante, esta carencia en la exigencia de formación es muy común en los países democráticos. Únicamente, en Francia y en Inglaterra existe la respetada costumbre, no la ley que lo determine, de que el aspirante a Presidente o primer Ministro se haya educado en centros de reconocida solvencia.

. La interpelación parlamentaria.

            Consiste en el requerimiento que se efectúa a un miembro del Gobierno, por parte de miembros del poder legislativo, en relación con un tema específico y con el fin, eventualmente, de poner de relieve su responsabilidad política.  La Constitución española vincula la existencia de responsabilidades al planteamiento de una moción de censura, lo que dificulta que puedan atribuirse responsabilidades a político alguno si no se tiene mayoría en la Cámara.

 

. La moción de censura

            Se trata de un debate en el Parlamento donde se le exigen responsabilidades al Presidente del Gobierno y se exponen las causas por las que se considera que se le debe retirar la confianza para seguir en el cargo, lo que llevaría consigo el cese completo del Gabinete. La moción se entiende aprobada si votan a favor de la misma la mayoría absoluta de los parlamentarios.  Por otro lado, la moción puede ser constructiva o destructiva, según se proponga o no un sustituto para ocupar la Presidencia. En España se utiliza la constructiva.

 

. La Comisión de Investigación

            El Parlamento puede nombrar Comisiones de Investigación para recabar información sobre cualquier asunto de interés público. Las conclusiones de la comisión no serán vinculantes para los tribunales ni afectarán a resoluciones judiciales, sin perjuicio de que su resultado sea comunicado al Ministerio Fiscal para el ejercicio, cuando proceda, de las acciones oportunas.

            En España, las comisiones no pueden ser constituidas sin el beneplácito de la mayoría. Así mismo, sus conclusiones son llevadas al Pleno donde, si no son respaldadas por la mayoría, no tendrán efecto alguno. Su única misión, a efectos de la minoría, se limita a difundir los errores o faltas del Gobierno.          

. Juicio Político 

            Es un proceso parlamentario relativo a la responsabilidad de los más altos cargos. La condena o declaración de culpabilidad del acusado puede ocasionar su destitución e, incluso, su inhabilitación. Es típico de los sistemas presidencialistas y su origen está relacionado con el impeachment del derecho anglosajón. Tuvo especial relevancia la aprobación del impeachment a Richard Nixon (básicamente por mentir) en el que no llegó a producirse sentencia pues el acusado dimitió con anterioridad.   Este mecanismo de control no existe en España.

Existen otros tipos de controles, que no son realizados directamente por el Parlamento:

 . El Defensor del Pueblo

            Es una autoridad del Estado encargada de garantizar los derechos de los ciudadanos ante los abusos que puedan cometer los poderes ejecutivos y legislativos. La capacidad de sus decisiones depende de los diferentes países. En España, su actuación se limita a la defensa de los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos.

 . Tribunal Constitucional

            Vigila la adecuación de las leyes y los actos del Estado, o de los particulares, a la Constitución, como ley suprema de un país. Es independiente de los demás órganos constitucionales y está sometido únicamente a la Constitución y a si Ley Orgánica. En algunos países, para contrarrestar el origen político de su designación y evitar posibles dependencias partidistas en su desempeño, los jueces integrantes de este tribunal son nombrados de por vida y solo pueden ser destituidos por un proceso de impeachment. No así en España, donde de los 12 existentes, cuatro son nombrados por el Congreso, cuatro por el Senado, dos por el Gobierno y dos por el Consejo General del Poder Judicial.

 . Tribunal de Cuentas        

Es el supremo órgano fiscalizador de las cuentas y de la gestión económica del Estado, así como del sector público y de la Cuenta General del estado. En España, los resultados de dicha fiscalización se exponen mediante informes, memorias, etc. que se aprueban por el Pleno del Tribunal y se elevan a las Cortes Generales. Los plazos y la forma en que la legislación regula la actividad de este tribunal, difieren con lo establecido en países de nuestro entorno.

Los informes sufren grandes retrasos y el establecimiento de responsabilidades, en su caso, se ve desvirtuado por su dependencia de las Cortes y, en consecuencia, del partido mayoritario.  

 Resumen.

            De todo lo anterior se deduce que muchos de los controles de los políticos comunes en otros países, en España o no existen o están coartados por la mayoría, por el partido en el poder. De ahí la frecuencia con que en nuestro país el partido ganador impone su “rodillo”. ¿Qué hacer?  Aparte de rezar, pienso que deberíamos esforzarnos mucho más en constituir la Sociedad Civil, pues ese es el origen de toda posibilidad de influencia en el desempeño de la acción política.

 ¿COMO PODEMOS ENCAUZAR LA LABOR DE LOS POLÍTICOS? Raúl Celestino

Hace unos días leía un artículo en el que definía a la democracia de forma bastante sencilla

1.    La democracia es un método bastante elemental para que los gobernantes sean elegidos o sustituidos por la voluntad ciudadana mediante elecciones periódicas, libres y secretas.

2.    Y que se limita a establecer por consenso un procedimiento, unas normas de actuación que permitan imaginar la igualdad de los ciudadanos en la toma de decisiones

Soy de los que creen que la democracia no es un sistema perfecto, pero que es el mejor de los que se conocen.

Es claro que nuestro sistema democrático no permite al ciudadano encauzar la labor de los políticos que eligió, y es claro que esto en una imperfección del sistema. Pero es verdad que hay constituciones o sistemas de elección que facilitan las cosas mejor que otras.

El cómo son elegidos y sustituidos esos representantes depende de las reglas que se hayan implantado en cada país. En España se fijaron en la Constitución de 1978 y en la Ley Orgánica 5/1985 Régimen Electoral General.

En la Constitución de 1978 se define que el número de diputados que constituirán el Congreso de Diputados serán un máximo de 400 y un mínimo de 300 y que la circunscripción electoral será la provincia, y que las ciudades autónomas Ceuta y Melilla, tendrá un diputado cada una.

En la Ley a la que me he referido antes, se fijan 52 circunscripciones, una por cada una de las provincias españolas y una más por cada una las ciudades autónomas Ceuta y Melilla. Cada circunscripción tiene un mínimo de dos diputados, excepto Ceuta y Melilla que tiene uno cada una de ellas. El resto, hasta completar los 350, que fija la Constitución sobre un máximo de 400, es proporcional a la población de derecho.

La votación se hace a las listas cerradas que presentan los partidos para cada circunscripción en la que pretenda presentarse.

El procedimiento de elección es claro, los partidos hacen una lista con sus candidatos y durante el periodo de elecciones hacen las promesas incluidas en sus programas. El votante vota las listas y según el resultado, cada partido cubre los puestos en el Congreso que le corresponden, en el orden que puso en su lista. En caso de renuncia de uno de los elegidos la lista corre por orden.

A pesar de que las listas las hacen los partidos con los candidatos elegidos por los procedimientos que cada uno de ellos haya fijado en sus Estatutos (¿), la propiedad del escaño corresponde al diputado, de forma que incluso, éste puede cambiar de partido durante una legislatura.

Es claro que con este procedimiento de la denominación de los candidatos por los partidos y en unas listas cerradas, la acción del ciudadano sobre los políticos elegidos es nula. En caso de descontento, la única opción es no votar al partido en la siguiente votación que, en casos normales, será al final de la legislatura. Porque incluso, si se pudiese hacer llegar al partido el descontento por un diputado elegido, ya hemos visto que no hay manera de hacerle renunciar que no sea por voluntad propia. Incluso si un partido incluye en la lista alguien que no nos gusta, la única acción del votante es no votar a ese partido.

La redacción de la Constitución se encargó a personas con la formación adecuada, pertenecientes a partidos significados, que tenían un objetivo claro, el resultado debía ser consensuado y aprobado por unanimidad por los constituyentes. La circunscripción definida hace que el peso de los votos de cada una de ellas no sea el mismo, de forma que los partidos regionalistas tendrían una representación en el Congreso que no les correspondería por población. Es verdad que también ocurre con provincias pequeñas, pero esa sobrerrepresentación no tiene las consecuencias políticas que las conseguidas por los partidos históricamente conflictivos por sus ideas separatistas. (En el momento de la redacción de la Constitución, los partidos CiU y PNV tenían el peso que les daba ese potencial conflictivo al que hacía referencia. En Cataluña se vio tan claro que fue la Comunidad que consiguió mejor porcentaje de sies).

A lo largo de nuestra corta historia democrática, ha habido bastantes ocasiones que se ha intentado cambiar las circunscripciones, pero las mayorías exigidas para los cambios de la Constitución lo hacen prácticamente imposible.

Las ideas expuestas por Fernando Ortiz en la nota enviada no tienen más inconveniente que exigir una entrega a la finalidad que muy pocos están dispuestos a tener, pues en cualquiera de ellas es necesaria una acción continua, como la que tienen ahora los pensionistas que buscan una actualización de sus pensiones en función de la inflación anual.

En resumen, siento ser tan pesimista en un asunto como el planteado, pero no veo una solución razonable, y es que el sistema se ha diseñado para que sea así.

No es así en todos los sistemas electorales.

En España creo que sería algo diferente si las listas no fuesen cerradas, pero tampoco eso es perfecto, ya que tan solo se tiene ocasión de ejercerse el castigo ante un mal funcionamiento en las elecciones, cada cuatro años.

No conozco en detalle el sistema inglés. Creo que en ese país en las circunscripciones no se presentan listas, sino personas, entre las que el votante debe elegir. El elegido tiene su oficina en el entorno que le ha votado, también obviamente los de la oposición que pretende ocupar su puesto en el futuro, y que puede servir al ciudadano para vigilar la acción del que ganó.

Cuando un diputado cesa por muerte o por cualquier causa que permita echarle, la sustitución se hace mediante una nueva elección en las mismas condiciones que las primeras. El partido, si el diputado pertenece a alguno, no tiene ningún poder sobre el voto del diputado en el Parlamento.

Algo malo debieron encontrar nuestros constituyentes en este sistema para elegir el nuestro. Solo se me ocurre que se procuró que el control de los partidos fuese el mayor posible. Parece que la causa es la estabilidad.

COMO ENCAUZAR LA ACCIÓN POLÍTICA. Miguel Jordan

El estado de la cuestión es que los partidos políticos en la mayoría de los casos responden a sus intereses partidarios y sus dirigentes a intereses particulares.

La historia en nuestro país no puede ser más demostrativa de este aserto. Elecciones fraudulentas, prevaricación, cohecho, intromisión del ejecutivo en los otros poderes, manipulación de la información, incumplimiento de programas, etc.

Si para que exista democracia es necesaria la existencia de partidos políticos, y estos se comportan tal como hemos descrito anteriormente no existe solución para que se comporten de manera diferente.

Una posibilidad existe y creo que en algún país (1) se ha implantado es la de contabilizar los votos nulos, en blanco y la abstención como escaños del Parlamento aunque sin ocupantes.

Esto llevaría a que en un Parlamento de 350 escaños si la suma de votos nulo, en blanco y abstención llegara por ejemplo al 40% solo se repartirían 210 escaños, permaneciendo la mayoría en 175 escaños.

Aunque no fuese necesaria esta última condición y la mayoría fuera solo sobre los diputados presentes creo que se les caería la cara de vergüenza al ver un Parlamento casi vacío y en las siguientes elecciones perseguirían el voto en blanco y la abstención con una acción política ejemplar.

Solo falta que exista un partido que lleve adelante este compromiso, lo cual además es imposible.

Las otras acciones planteadas por los colaboradores siguen siendo válidas, como la organización social, etc.

(1)En Colombia si la abstención supera el 50% hay que repetir elecciones aunque con otros candidatos.

 

CÓMO ENCAUZAR LA ACCIÓN POLÍTICA. Enrique Cabellos.

Después de todo lo que habéis planteado, parece que ya no puedo aportar nada novedoso. Estoy muy de acuerdo con casi todo lo propuesto. De hecho no pretendo decir nada nuevo. Tan solo hacer una recapitulación, siguiendo el claro esquema que presenta Raul, para desarrollar una cierta propuesta basada en nuestra capacidad operativa, ya que no podemos abordar la modificación de ciertas leyes orgánicas ni mucho menos la constitución.

En 2019 se ve con claridad que los políticos solo van a la suya, a permanecer en el poder, aprovecharse del presupuesto, es líder el que es guapo y además tiene asesores de imagen que le hacen prometer lo que la masa espera oír, sin ningún trazo de los problemas domésticos que el ciudadano busca. Como dijo Churchill “no pretenden ser útiles, sino importantes”. En noviembre 2019 cuartas elecciones en 4 años con gobiernos en funciones sin aprobar presupuestos.

Diagnósticos.

1º No existe una Sociedad Civil organizada y que se haga oír, tal como en el mundo anglosajón y en ciertos países hispanoamericanos. La culpa no es de los políticos, sino de los ciudadanos que no quieren comprometerse, ni aportar algo con un mínimo coste personal. Aunque tal vez esa abulia la ha generado una triste educación ramplona que no busca el mérito ni la excelencia (salvo contados centros de educación) y que no crea valores ni considera el valor del esfuerzo aportado a la comunidad.

2º Se pide formación y examen al barrendero o limpiador, pero nada se le exige a un presidente de gobierno. En otros países, UK o Francia, aunque no esté legislado se le exigen a los cargos políticos una cierta formación de alto nivel. En otros, como USA, no puede llegar a presidente quien no tenga un CV notable, o ciertos servicios públicos.

3º Hasta 2003 en España el Presidente y los ministros eran profesionales con una hoja de servicios notable. Desde entonces se degrada dando paso a arribistas sin experiencia que solo son populistas que venden ilusiones y las palabras que el pueblo desea oír. En Congreso la mayoría son políticos que han medrado en las Juventudes de los partidos y su único mérito es haberse afiliado con 15 años y haber sido fieles cumplidores de órdenes y tener buena labia haciendo la pelota al líder del momento. El equivalente al Frente de Juventudes de Franco.

4º Solo se abre el sentido crítico con Listas Abiertas y mejor unipersonales como en UK, cuando el votante conoce y dialoga con su representante. Pero nuestros políticos no permiten al compañero que piense y entienda lo que quiere su votante, prefieren la oveja que no sale del rebaño.

5º Los medios de comunicación en casi todos los países están muy diversificados y defienden ciertas interpretaciones de la política que “crean opinión”, forman opinión y responden ante aciertos y errores. Tal vez en España los medios importantes están demasiado comprometidos ante opciones determinadas y no tienen una cierta actitud crítica de sí mismos.

6º El voto es un acto muy débil. Solo a posteriori, juzgando actitudes pasadas o tan solo prometidas, que luego nunca serán cumplidas. El político enseña la zanahoria antes del voto, para desaparecer y nunca más ser mostrada y mucho menos ofrecida.

7º La interpelación parlamentaria y la moción de censura son una comedia de enredo, un paripé de mutuas acusaciones que nada resuelve y cuando se acuerda una comisión parlamentaria entra en una burocracia de bucles inútiles. Si es necesario el gobierno buscará apoyos, a veces pagando peajes “non sanctos”, y nada se resuelve. A veces ninguna de las partes tiene voluntad de sacar algo definitivo o valioso, solo remover lo que peor huele.

8º La Separación de Poderes al carajo. Envidio al tribunal supremo USA, al parlamento UK, mientras aquí, desde hace más de 30 años el ejecutivo está dentro de la Fiscalía, Consejo General de la judicatura, del Defensor del Pueblo, del Tribunal de Cuentas, Constitucional, del CNI, no existe un Legislativo independiente ya que es el mismo que el Ejecutivo que gobierna. Con razón dijo entonces Alfonso Guerra aquello de “Montesquieu ha muerto”.

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